En Marcos Paz, Argentina, desde 1995 los vecinos sufren los efectos devastadores del negocio de la quema de residuos tóxicos

La Población de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, con su movilización, junta de firmas y un reclamo permanente ha logrado parar el flagelo que sufren desde la instalación del incinerador.

Por Jorge Eduardo Rulli, agosto de 2005

Desde hace tres meses no se le ha renovado el certificado de aptitud ambiental a la empresa Marcos Martíni. La ciudad del árbol, como fue en algún momento está logrando una victoria contra los grandes negociados.

En el año 1995, se instaló este incinerador de residuos tóxicos en el Km 51 de la ruta 200, donde nace el camino a la Colonia Gutiérrez, y cuyo dueño sería Marcos Martini y los hermanos Mauro, obteniendo una habilitación municipal por lo menos equívoca, dado que figuraba como fábrica recicladora de pinturas. Ocurrió que poco antes, en 1993, el ‘patón’ Osvaldo Masprone dirigente menemista local, intentó radicar en Marcos Paz y, también, en un intento turbio y a espaldas del pueblo, la empresa norteamericana ECOL SA que tenía el respaldo de María Julia Alzogaray y que fue rechazada por una importante asamblea vecinal.
De manera que, dos años después, con una habilitación mentirosa logró engañarnos, instalar una empresa similar. Nos informamos de la verdad recién cuando una publicación medioambiental presidida por Bauzá y, a finales del 95, hizo público el éxito de la incineración de tóxicos en nuestra ciudad. Desde entonces hemos luchado sin tregua contra el flagelo del tratamiento pirolítico de residuos y la contaminación.

En 1997 evitamos que Masprone instalara un repositorio o basurero de tóxicos, en una cava de varias hectáreas frente a su misma casa, supuestamente dedicada al enterramiento de las cenizas del Incinerador, pero con capacidad de contener, también, basuras tóxicas provenientes de diversos puntos del país. En medio de una gran asamblea de vecinos con las autoridades de la provincia y del municipio presente, descubrimos y develamos que la empresa MARCOS MARTINI SA había truchado las fotografías aéreas y los informes ambientales de una manera muy grosera ; cuando ello ocurrió, era el Dr Sonzini Secretario de Política Ambiental en la provincia, debieron retirar el proyecto y perdió el puesto el inspector que había avalado los informes.

Desde entonces han pasado muchos años y no hemos abandonado nuestros reclamos, por la vida, contra el incinerador de Marcos Martini. A finales del Gobierno de Menem el informe del PROMIN del Ministerio de Salud registra que Marcos Paz es el municipio de más alta mortalidad infantil de la Provincia. No nos cabe duda que es el precio de los negocios de Marcos Martini. Estos negocios consisten en que, las empresas le pagan por incinerar sus residuos y el incinerador debería devolver las cenizas correspondientes como garantía del trabajo realizado. Estas cenizas luego deberían ser enterradas en un repositorio especial, que existe en la zona de Campana – Zárate, y que fue el que en su momento se intentó montar también en Marcos Paz. Los residuos pueden ser las pinturas residuales de la empresa Macri, medicamentos vencidos, agrotóxicos y otros productos industriales que no pueden salir a la venta por diversas razones, objetos requisados en la Aduana, etc.

Lo que ocurre en realidad es que el productor de estas basuras o deshechos paga la incineración y un plus para desentenderse de las cenizas respectivas. El incinerador trabaja más o menos en forma y calentado durante el día, mientras que en la madrugada, cuando no existe público que lo vea, los hornos trabajan a pleno pero no a la temperatura correspondiente y por supuesto con menor gasto de combustible, de tal manera el grueso de las cenizas con metales pesados, arsénico, cromo, cadmio, se van por la boca de la chimenea y se depositan sobre una amplia zona que incluye a Mariano Acosta y la ciudad de General Las Heras.

Otras cargas de residuos son directamente desviadas y enterradas en diversos lugares según se sospecha, tales como tierras privadas en San Vicente o basurales a cielo abierto, y de esa manera en realidad la empresa industrial productora de residuos paga por desentenderse de toda responsabilidad por sus deshechos. El Incinerador cobra, fraudulentamente, su tasa sin gastos. Otra maniobra bastante común es la de desviar los objetos al mercado local tal como ha constatado la empresa Jhonson de ceras, que encontró pequeños e improvisados almacenes en la zona con productos vencidos, por los que ellos habían pagado la incineración.

Durante años y años esta empresa ha amasado una verdadera fortuna gracias a la vida, la salud y el deterioro ambiental de Marcos Paz, transformándose en el Incinerador más grande de la República.

La situación actual es muy delicada porque el Incinerador debía renovar su certificado de aptitud ambiental ante la Secretaría de Política ambiental de la Provincia de Buenos Aires, antes del 20 de agosto próximo, y en Marcos Paz numerosos vecinos juntaron firmas e hicieron campaña para que esta renovación no le fuera concedida. De hecho, por primera vez, se contó con la simpatía del nuevo intendente, el Sr Ricardo Curuchet de extracción radical y ex presidente de los Boy Scout locales. Osvaldo Masprone, responsable de la instalación del horno y socio encubierto del proyecto de ordenamiento, tiene el cargo de Secretario de Gobierno del Municipio y aún mantiene muchísimo peso político gracias al clientelismo, a los planes y, al manejo que se le ha permitido del sindicato municipal y de la plantilla de trabajadores ; pero el pueblo ha ido tomando importante conciencia acerca de las consecuencias de tener un polo de incineración, de sus impactos sobre la salud y la relación de la incineración local sobre los altísimos índices de mortalidad infantil existentes.

Asimismo en esta oportunidad Marcos Paz ha contado con la buena disposición de las autoridades de la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia.

El Secretario Jorge Etcharrán visitó en varias oportunidades el pueblo e inclusive participó y habló en un acto que se realizó en la Plaza contra el incinerador de residuos tóxicos. Hasta el momento este funcionario se ha negado a renovar el certificado de aptitud ambiental de la Empresa de Incineración Marcos Martini SA y ello significa, en la práctica, y luego de más de tres meses de agotada la anterior disposición que le permitía mantener el horno encendido, que un emprendimiento que cambió la historia del pueblo de Marcos Paz, alguna vez conocido como la ciudad del árbol, que lo transformó en un centro de incineración de tóxicos bajo la constante amenaza de la contaminación y del desastre ambiental, tiene, hoy, los días contados.

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